Mujer búho descalza,
entre los oros de la sardana y la alquimia
quise acercar tu cuerpo de plumas
a mis manos frías como cuerdas.

Aunque tu tarea de ayer hoy no me contemple,
los colores que dejaste
para la túnica de la luna
aún perfuman mi despertar,
mojan como una magia de cristales y vainillas.