El tedio de la rendición
un bandinista sonríe
cuando el anhelo es simple
unirse manso en relieve
a patos preciosos
naranjas blancos rosas
creados en la más fría cerámica
del cielo violento e inmaculado
con las plumas bien planchadas
y las patas firmes sosteniendo el deseo
pero hay obligaciones de porcelana negra
cayéndose de las paredes y
ambición de hogar
con consejos de verdugos
acariciando frituras plásticas
sin respeto por la artesanía
sin vuelos de escape
con música de insectos
poemas de aluminio y
parrillas del mal
todos los atajos a los laboratorios
para volvernos reliquias
de la construcción del tiempo
viendo perros hartos sin hacer nada
obligados a vivir la culpa
de la arquitectura
de los cansados
de los espacios muertos entre las ciudades