Oh
conservadores
trasladan su riqueza
del miedo al orgullo

ociosos
discernientes
encastrados

convencidos de la bondad del…
los mejores ataques de…
frotados en conciertos de…

piezas muy baratas
igualmente dispuestas
a fascinar

a divertirse
con los ojos cerrados
en nuestra asfixia


Boceto de falso positivo
Yo no murmuro
en mi temprana muerte
ni en la sorpresa extendida
Aun los rayos permanecen pausados
inadvertidos sobre su caída

Ellos y yo
Cruzados
Deudores
Elementos del lenguaje

 


Vendrá ajena
Carozo hembra en el escándalo del amanecer
hoy eres un acá perfumado;
sentada fumas y tiemblas,
parada comprendes los bordes lobados.
Descarnada, preparas la cena con tus venas y
alargas la rama del encino hacia el libro;
encuentras las hojas más serenas de rodillas,
granates por el uso y
asustadas para comprender tu garganta.
Vas a dormir allí donde versos rojos y envejecidos
adornan y consuelan otros suelos.
Un lecho de olivas y vinagre.

Carozo hembra olvidas el mundo en tus modales y
atas los niños a la pata de la cama.
Cuentas las cosas que abandonas con cuidado:
Llaves, cartas, relojes, lápices…
Te entierras y piensas en no florecer;
terminar así con las deudas del alba
y los dientes perdidos en la mugre.
Pero sucede lo preciado incierto:
Toda la embriaguez de la palabra abundancia
te hace entrar en razón como un aroma capaz.
Te desentierra y suelta a tus hijos;
conspira con el poeta para que te pueda sostener.