Intemperie y antecedentes
Coincidencias alabadas
Coincidencias del mal gusto
Hagamos semiótica
Despellejemos a la burguesía
En la intemperie asmática
Planchemos la ropa
Sembremos el júbilo francés
Usemos los dedos para señalar
El eterno adiestramiento
Sobre el fondo azul sentimental
Sobre la flor en la piedra
Sobre el pecho más salvaje
Que no puede emplearse
En la agricultura
En la artesanía
Ni enderezar en la mañana
Como blanca serpiente oral
Sin verdades manchadas
Abandonado por los accidentes
Por el esclavo Mercurio
Por las sensaciones celestes
Que me persiguen amaestradas
Con inclinaciones fatuas al harem
Que acarrean repulsiones
Prácticas
Resentimientos
Hacia mí que no puedo ver sangre
No puedo ni conversar con la sangre
No puedo creer el gusto de la sangre
Que tres veces observa el animal
De la creencia
De la certidumbre
De la proporción
Del hábito que aparece
Como normal anestesia
Como normal testigo
Como normal exilio
Y no me escribáis tan largo
Os los ruego Sade
Que eres un dios grave
Con el diente en el ojo
Que apuestas que serás jorobado
Que serás almuerzo de los asustados
Cuando yo también apuesto
No niego ni recuerdo
No puedo imaginar esa dedicación
Ni su humor magnífico
Aunque añadamos un tiempo juntos
A nuestra desconfianza
A nuestra inmaculada duda
A nuestra última soga
Aunque devolvamos una perla al mar
Nuestro vaticinio será predispuesto
Inútil como el cuerpo contra el oro
Como la sal en el cuello herido
De aquel loco desnudo
Que mañana podemos ser nosotros


Rito de Éluard
Una fracción encantada en el reloj
Un corazón envuelto en el papel del mercado
La medicina en el cuerpo sano
Los sellos de las cartas deselladas
Las venas conmovidas después de las noticias
Toda la comida absurda del absurdo invierno
Todos los ritmos cansados
Todas las plantas acurrucadas
Por la anudada noche helada resplandeciente
Un insomnio semejante a todos los insomnios olvidados


Resolviendo un truco en la oscuridad
Noche en las horas que más temo.
Noche deshinchada de los géneros,
mordida por el insomnio;
sin abejas murmurando.

Noche provinciana en la que tres corazones duermen juntos
mientras me acecha la pretensión.
Inmóvil y cercado, olvido que tres corazones deberían alcanzar.


Perdiendo caballos, degollando tertulias
Hemos llegado al hogar
Desde la guerra sin sangre
Lenrie Peters

I – Debí elegir entre un susto nuevo o gracias por lo prestado
Permíteme sacar cuentas ahora que las exageraciones dejaron de ser maravillosas: el hormiguear sopla, nunca aprendimos alemán y mi perra media judía piensa que algo se derrumbó. De moco y mocasín me di cuenta que Manhattan estaba lejos y Auster era un extraño para disparar; todas las palomas descomponían la frescura de sus trajes.
We need a tarasca beat of luck, balbuceaba y me repetía un viejo criollo.
Hoy que hay un desierto, donde antes había bailarines y canallas, los motores de pulso reviven los saludos militares por conveniencia. Diamantes burlones, sin la querida prudencia, se arrastran al polvo galante del peyote: culpables que practican el Habrase visto… y el Hazme el favor…
Esos ayeres de tetas y puchitos, de sexo victorioso y supercherías al tuntún, hoy son pitucones para arrodillarnos veloces. ¿Cómo no ser un astronauta en los tiempos de Cristo, cuando la palabra no existía y una construcción menor era la de temblar en la traición?
Del hierro al ave todos picotearon mi cabeza y debí sortear un drama entre tanto héroe y designio. Malicias superlimpias que bailan en las mañanas.
Ya en la niebla, juntos, con las manos hervidas, sin poder tocarnos la presencia o las carambolas del amor, un Ay caray, tormentas de langostas otra vez… cuando fuimos a las tumbas a aullar.

Darlin’ don’t you go and cut your hair
Pavement

II – Con tarambanas shock y dulcineas del montón
Una mirada de arpón y el placer nos dejó a gatas. En un quieto Hong Kong mexicano de cuarto oriente aplaudíamos teléfonos mientras nos refugiábamos con tigres de resina a cantar tangos con calzones prestados. ¡Pastas amargas para buches rococó nos dieron de comer!
Un minuto después de Dios solté el amor; un minuto después Dios soltó el amor y sonaron valcesitos en la radio mientras soplaba un Delicados bastante imparcial. De la nueva cinematografía barata y las medicinas de contacto estaba asqueado; perezosa machina ex cuco.
Cook Pug and Kick Cocker trajeron el desajuste: taimaron las balanzas con pequeños infiernos para tostados; bailarines del cri cri y zoquetes de la fe. Show bis bis zzz zzz, vinagreta del bop que nos volvió infelices.
Algo cansado de licenciados que nos obligaban a mucha cucha, recé y me pronuncié ante la mortal orquesta: insoportable y larga vida al dictador, males de miles no se curan con agua y ajuares; y el mismo jazz carbón de mi griterío tronó en las banderas de babas rojas que querían quemar en las Antillas.
Apenas me sorprendían los perros nerviosos en las ventanas mientras moría: ladraban concentrados en someter y exiliar las coronas de huesos durante la celebración; agrios perfumes de los decentes que montaban una mula especial sin la pata izquierda.


Noche en el ajuar
Levítico Levítico Levítico
si no estás escuchando
escucha escucha escucha
hablan los holocaustos
no hay dios que duerma
una vez dos veces tres veces
ni siquiera esta vez
cuando los animales gritan
y no hay reverso del sacrificio
hablan las leyes
hablan hablan hablan
yo ofrezco sonrío vengo
me enfrío me enfrío me enfrío
como el trueno y la chispa
vengo vengo vengo
quepo allá y acá
lejos lejos lejos
hondo hondo hondo


Dub
oscuro alto
eco en alto
mano en fuego
sien en fuego
fuego a la misericordia
a los pies de la tierra en fuego
vieja electricidad
repetida electricidad
repetida repartida
bajo átomos
bajo síntomas