Descensos

El ruido del fuego
puede torcer los versos de Rimbaud,
en este acantilado las decisiones se toman sin coartada.

Tierra pájara, nave pájara:
las cosas que ya no quiero hacer desnudo.


Tacos y coronas

La diferencia entre el incesto
Y el caparazón de la tortuga
No se discute

Un brezal de notas rojas
Antoja la noche
Detrás de las vidrieras de cuello azul

En la pendiente, las flores
Tienen ese coqueteo de cremalleras
Con la tierra

La gitana que adivina el presente
Leyendo las hojas del té
Dice que tengo razón


Haikus detrás de la patada

I
Claveles rojos
Rojo kabuki
Que me guarda la razón

II
Ostra del Nilo
No tengo paciencia
Para tu silencio

III
Crece el maíz
Brilla
Lo cosechas

IV
Tierra bruta
Ya no sé
Lo que puedes convidar


Canté discreto y torero (no sin cierta razón)

Si tuviera ruedas sería una bicicleta,
como si eso te convirtiera en un genio o un sapo.

Un mirlo blanco
es un ángel y un rubí.
Nadie es profeta en su tierra, pero hay más tierras…

Se rezonga por todo,
brindando con cien mil caballitos de tequila
y riendo a carcajadas.

¡Tratemos de no hablar como si fuéramos completos idiotas!