Acerca de El cerebro musical (palabras de César Aira)
En cualquier sitio
En cualquier momento
La rareza misma de la historia

La intersección de la trayectoria de una bala
Madura para adivinar
Los cuerpos de los otros

La milésima repetición de un drama
Un delicioso suspenso
Ya decididamente mágico


Mantén los ojos en el agujero
abanicos y anzuelos

de plantas de costado
y mañanas obesas reconozco

entrando en miles de sonrisas
en cuanta fatalidad aparezca
costa a costa razón a los fantasmas


Chúcaro fatuo (interior griego y femenino)
Vio venir la dentellada, segura y feroz,
sin la moneda pactada.
Cien años en las costas, precio comercio.
Claro, es incierto, para el Caronte experto
o el asesino rumoroso,
lo de la china vengativa,
sirena envuelta en su rebelión.


Darien
Caballeros discretos
en la torpeza de tener razón.
Tramas en bares,
trenes, calabozos.

¡La idea camina,
idea seria;
a saquear!

Carniceros agitados,
ciegos y religiosos perplejos;
los brillos de los dignos
en las profundidades.

Presciencia para Europa,
propiedades afligidas
por los chasquidos de las cerraduras.

Obesas y ruidosas cizañas,
de noticias, reformas y técnicas,
atraen inocentemente
la sorpresa más inmaculada del ladrón.


Chocando papeles (The Mamaders meets Maraquin Skywalker)
¡¡Desventurada?? Última cara honesta que decidimos sobre la literatura. Un músculo fatuo Kerouac anuncia las últimas ambiciones del egodrome, antesala de la obesidad de los poetas, no de los poemas. Exactamente lo que no quería escuchar de sus bocas medicinales: amanecer doble de cielo y tránsito espejado.
Por eso cargo pistolas en el estómago y sal en las articulaciones, aunque nunca el mundo se vio magnetizado por un crimen de sus nuevas porciones vencidas.
¡Cuántas veces nos vamos a encontrar a sacar cuentas!
Vidrio y Mercurio, el salto en el sonido y la visión, son machos exactos en sonrisas enmarcadas que conducen a toda velocidad. ¿Qué haré ahora para divertirme en este mal clima? ¿Probar con caricias invisibles y paños fríos en las muelas? ¿Con gandallas de Manchester, noqueadores del Village o alguna morralla de laguna escondida en los bolsillos? Empezaré por callar en su sobremesa de coros borrachos y muebles mudos, a desconfiar de sus bodas negras entre árboles muertos y hombres muertos.
Mi altar pulsional está asqueado de miel y cocaína, cansado de fracasar con sus morenas desafortunadas en botellas de plástico y sus gallos baratos en miniatura. He aprendido que el inútil resentido, sólido de luna, simplemente monta a caballo en el insomnio y muere ignorado en el poniente ornamental de la pluma blanca.
Pulpos de humo y viejos mármoles, como bancos, noticias, películas de culo frío y aprendices, deberían aprovechar los azares del momento y los premios grasos, los maniquíes engordados no siempre fallan en la canonización.