Louise Brooks
El corazón sabe que el disparo en la niebla es ella, la hija muda del cuervo de Poe que reposa en ventanas y altares distrayendo a los amantes. Aunque la nieguen, ella es ese primer sigilo, la mala paciencia de la abeja gris y su sien carbón que todavía revienta de poemas que no puede recitar. En la fotografía más negra todavía es. Cientos de sus gestos avivan su capricho ave ante un nuevo truco del océano. Frente al cuero de la nostalgia también es ella la sirena, cargando un tambor de nieve, ahuyentando la rutina blanca del frío. Eso es todo lo que no deja de ser, las costumbres que hoy olvidan los colores de sus victorias. Escándalo, hogar, aguijón y sentencias.

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