Mulas
Mujer sagitada,
en la abundancia solitaria
repites y organizas
las sorpresas,
los esfuerzos,
nuestra rabia,
todas las sobras.

Pequeño páramo,
de vientos como quejas,
desarmas fríamente
los encajes,
los tulipanes,
nuestra ternura,
todas las sombras.

Racimo paciente,
que aguardas codas de los árboles,
soportas manos,
herencias,
escasez,
nuestra profundidad,
todas las bocas.

Profundidad del mar,
afortunada insinuación,
observas y desconoces
el óleo,
los pasos,
nuestra monotonía,
todas las palabras.

Poema de la fiereza,
sin hijos ni advertencias,
clavas una nueva lanza
en las ideas,
las famas,
nuestro monólogo,
todas las furias.