Tiradores
Cantan los hermanos siameses
odiándose en los espejos.
Perros grises con rostros de concreto
que admiran las almohadas de los oradores
y las propagandas exageradas.

Cuando solo las vacas paran de pastar y
los mares son apenas satélites
aparecen los oficios de las brújulas.
Duros e hipnotizados
confían en la primera persona ulcerada de la poesía.