Perdón pero he pensado en el suicidio
La montaña estaba tan fría
con la sexualidad atrapada en la niebla
que pensé que el agua de su falda
no pararía nunca de caer
Llovió tan pronto esa noche
de excepcional magia vieja
que hasta olvidé por qué odiaba
Un árbol extranjero
con sus ramas entre los escalofríos
reprendió mi espalda roja sin vida
Me había sorprendido manso en mis reflejos
embobado por la sangre
con la devoción entera cayendo de mis manos
Por eso no le pedí perdón a él
ni a su dulzura de naranjas y caricias
Y no recuerdo desde entonces
desde que caí de los costados de la luna
cuál ha sido mi mayor pecado