Darien
Caballeros discretos
en la torpeza de tener razón.
Tramas en bares,
trenes, calabozos.

¡La idea camina,
idea seria;
a saquear!

Carniceros agitados,
ciegos y religiosos perplejos;
los brillos de los dignos
en las profundidades.

Presciencia para Europa,
propiedades afligidas
por los chasquidos de las cerraduras.

Obesas y ruidosas cizañas,
de noticias, reformas y técnicas,
atraen inocentemente
la sorpresa más inmaculada del ladrón.