No es como en las noticias (gracias a @rompower)
It´s not the side effects of the cocaine
I´m thinking that it must be love
David Bowie

El día siete fue para abandonar: yo no entiendo eso de querer que pare de llover si hay dispuestos palitos chinos o cumbias zombies para el almuerzo. Situaciones similares abundan; le raspan los bordes a la mesa y no logran siquiera un lugar en las noticias que cubren fantasmalmente los cielos.
El día siete fue para desconfiar: los predicadores me enseñaron que las bibliotecas son la materia prima del olvido moderno. Palacios dejados como carpas de turistas, dijeron por lo bajo. Sí, explícitamente el rencor es murmurado; la zona de placer no se muestra ante cuchillos poco nobles. De otra forma, las palabras se transforman en anécdotas de las autoridades metálicas expectantes al latido del cristal.
El día siete fue para pescar: escucho el sermón del blanco positivo y no le deseo lo mejor a la juventud deslumbrada. Ser correcto es ser soplón o desilusionado.
Yo prefiero confiar en maliciosos sin ensayo antes que en motores de azúcar.
Las epilepsias programadas y las leyendas de los buenos dragones son rectas muertas dentro del monitor; no pueden ser buenas noches estrellándose contra el sol.
Si tienes que dormir, hazlo sin leyes guardianas ni sueños heredados.
El día siete fue para asustar: el poder será sónico o no será. Para los caballeros más fríos, los cabarets más rápidos azotados por la euforia blanca y melómana. Así que a cuidar los dientes, como dicen los ángeles; cualquier Coltrane enfurecido puede estar mirando. Rápidamente soy lobo por primera vez, pero respeto las decisiones de las frutas y semillas.
El día siete fue para verte llorar: cada expectativa sabe como diluirse y pasar desapercibida; que pare de llover o que lo haga por siempre no cambia el carácter de los perros, los jamases o los litros de ron gastados. Ella sugirió un beso por amor y yo estornudé. Desconfianza a los besos, al blues matón; a las plazas sin masas finas.
El día de hoy es cuando la soledad cree que no dormimos calmos. Mis entrañas, el sexo de los suburbios y los infieles crecen juntos. Son las historias de los callados y los perseguidos los tics-tacs que van flotando en el espacio.
El día siete quizá no fue para rezar: ¿Menos mal, sí? ¿Menos mal, no?

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