Mareado entre los lirios
Qué gravitación de antiguo mundo de peso de fuerza
Qué desahogo me encuentra para acechar la felicidad
Pero qué imperdonables son las flores acá
Esos cuellos esas risas esas piernas
Puramente sentadas plomizas afortunadas
Donde mujeres perros empleados posan desandando la rutina
Donde se matan las costumbres de santos y ladrones
El parque es una sociedad caótica sin interpretación
Que se arruina si alguien lo canta lo imagina
Los libros también ridiculizan estos verdores
Las tragedias los emocionados los bebedores no
Cuántos oyentes fueron criados entre estos pastos
Cuáles colores no sucedieron en una anécdota de luz muerta
Quizás fue en esa fuente de la democracia de la oligarquía
Esa fuente que hoy en la mirada es una balanza no un botín
Concreto soleado que desoye las negras correcciones militares
Con los pasos infames hacia las alcantarillas
Construye la locura que nos atraviesa los ojos
Cuando el sexo funciona entre prisioneros
Ay qué medicinas me llegan a los nervios si no es invierno aún
Qué siembras esperan la obsesión la tierra los charcos
No me siento enamorado
No me siento funcional
No me siento exagerado
Qué soy yo entonces
Qué hago descansando mientras el mundo habla
Simplemente fallo y observo el cielo
Debió pasar en este jardín
Debía pasar en este jardín
Este jardín que no me cuida las espaldas diablas
Este jardín con el cual conformo un cuerpo
Nunca tan alto tan desarmado
Aunque trate de no hacer de un porfiado un bienestar
Ni lámparas ni cartas ni devociones le dije
Seamos educados precisos cicatrizados
Esto es lo adecuado en un bello jardín
Donde ni siquiera puedo asegurar las furias las ansiedades
Donde no todos los rayos pasan ilesos por la aguja
Y entonces la austeridad llega y me asquea
Aún cuando pueda soltar culpa sobre la religión
Qué leyenda obedece al paseante que aquí se detiene
Qué malhumor me trajo hasta aquí obstinadamente
La cobija agujereada de la amistad
Los maltratos de las cátedras
Lo que erró todo ese terror
Aquí donde las noticias son incomprensibles solitarias
Que extrañan la forma del grito
Me rascaré con el humo gratis para no enloquecer
Para que no emigre tanta juventud
En boquilla de oro ya que no puedo descreer
Entre tantos rugidores asmáticos
Entre tantos burlados impacientándose
Esos que no inquietan ni a los árboles ni a las vecinas ni a los pájaros
Qué prudencias entonces no he traído
Qué perdones me serán negados por estos blandos momentos
Qué desesperación qué curiosidad seguirá
Contame amor qué

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