Todo lo que sucede rápidamente
Aunque se fatigue el sol en tauro,
aunque se prodigue la luna en aries…
Los demonios revueltos entre los libros

nos acechan desde las tierras más bajas;
donde el mar es un cuerno de locos ahogados
para el vino que mancha los labios.

Ahí, los vulgares pelícanos sonríen con el oro,
se presienten en imágenes obsesivas,
en danzas inútiles como una reverencia.

Descalzas apariciones de la fe
nos conquistan desde el brote del olivo,
y, aunque no lo sabemos,

Dios no nos cuida;
nos convida desde un lejos absurdo,
un consuelo seco de signos.