La carta más larga del mundo – Parte 2
Hoy volví a ver televisioncita (cuánto muchachito encantador, estudiante de filosofía, opina ahora sobre deportes!!! Así… no estamos), volví a afiliarme al partidito, volví a perder las llaves de la camioneta, volví a masturbarme (un poquitito más fuerte), volví a los policiales negros (me masturbé con John Connolly) y volví a pensar en vos y en tu boquita juniors.
A Peroncito le cerraron la tienda y ahora no sé donde voy a hacer las compras. En la tiendita Kosher no me venden porque dicen que soy demasiado amiga del negro ése.
Por favor!!! Cuánta insensatez de clase medianita!!!
Si no hay nadie que sea más judía que yo en este barrio (complejito habitacional tengo).
O, acaso y ocaso, no están todos enterados ya que Doña Sarita les mira las piernitas a los bolivianos que pasan por la mañana hacia la fábrica.
Pobre Peroncito, dice que quiere volverse a Brixton o ubicarse en algún barrio con mayor tolerancia racial (Peroncito es fanático de Connolly, es un loco el irlandés ése!!! Su personaje principal se llama Charlie Parker, es blanco, alcohólico, resuelve los casos con el fantasma de su hija muerta y vive en los bosques de Maine; deberías leer todas sus novelas).
Releo todo lo escrito hasta ahora y debo aclararte:
Los diminutivos son “Mex Style”. ¿No viste que ahora todo es mexicano?
Por el desorden de ideas y sucesos te pido una disculpa, pero imaginate si esta carta cae en manos enemigas… It´no more a Cohen Cohen World.

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