Ahí tienes…
De malos dientes,
Pasos dudosos,
Y manos torcidas:

Paseando sus defectos intactos,
Ahí tienes un fantasma;
Uno cruel con espontaneidad de narciso

Con la mirada torva
Y el genio enjaulado,
Trae granos, sales y oro

Desciende para atenuarnos:
Los descuidos de la cosecha,
La miseria de las ciudades

Entonces festejemos,
Con susto y alegría,
Al fantasma de la fe que aún nos protege