Fragmento de “Las Horas Peronistas”, poema en constante rutina
Las horas peronistas se excusan, me corrigen:
Argentina es una piedra de palabras calientes, de gritos peninsulares,
inmigrados y cascados, donde el exilio fue un naufragio afortunado
y los ríos se abrazaron a las provincias con necesidad de madre.
Parece un todo perfecto: nuestro todo, no ansiemos más nada.