Sin el color de las ramas familiares
con el dormir de sus alas sobre el regazo
los pájaros rezan a Maria Schneider por su alma
Ella   hija de la mirada del movimiento de sus plumas
adormece la naturaleza en su música
y llena los espacios que ansían los pájaros

Las sequías   las impacientes nubes   los necios
pueden ser extraviados y olvidados por el vuelo
si ella se propone improvisar
Las aves ruegan a su canto un cielo más humano
para desenlazarse y que todos los secretos del mundo
lleguen a los vientos que bañan nuestro andar