El caso Teófilo Galván / Nacionalidad
… y más allá de la posterior culpa, cuando siento la necesidad de insultar a alguien siempre tengo el recurso en mi lengua de llamarlo por su nacionalidad.
No hay nada más deshumanizante y frío que, a grito pelado y enfrente de otros, te encasillen en las fronteras de un país.
Poca gente parece darse cuenta de esto, con los contados fascistas y estafadores de todas las épocas; para mí esa posibilidad es como un poder secreto al que no hay que faltarle el respeto.