Fragmento de “Las Horas Peronistas”, poema en constante rutina
Sobre las pieles heladas, conformación del cuerpo de viento,
las horas peronistas pasan y repasan el mundo, lo acarician con pertenencia,
como un sosiego a la familia del muerto o el inicio de una milonga fértil.
Las horas peronistas crecen viejas como hiedras de superstición.
Orquestaciones de carbón sobre la irritación de la piel,
el vivo se quema y su devoción no muere.