La envoltura
La circularidad del diablo en el pozo de agua
Dulce fresco y rojo entero que toca la piel que se cuece
Paso sereno envuelve remanso   advierte mientras su cola es un blasón en el aire
Pulmones inquietos postrados ante la obligación
Creación y rayo que atraviesa el río de nuestros cuerpos
Pensamos en creer y nos doblegamos
Ante el dulce manantial
Ahogo mío   remata asombrado de que ningún cielo nos cubra