Armado propio de locos, llamas y brujos II / Palabras de Roberto Arlt
Todas las puertas de calle de ese derrotero emanaban un chisme, un secreto,
un insulto, una reflexión.

-Bueno…
LAS MEJORES GALLETITAS. Hotel El español.
-Claro…
A veces son más crueles los combates con almas superficiales que con espíritus profundos.
Su desesperación es otra verdad. Este minuto en que me mira también es verdad. Estamos aquí en este andén maldito como en una isla desierta. La verdad…

“Metropol”
“Rubor de niña”
“Ferrocarril”

Dos años inútiles para producir este minuto definitivo.
Estaba al margen de la perdición.
Una vez cumplida en todas sus etapas debe proporcionarte satisfacciones exquisitas.
-No me equivoco. ¡Esto ha terminado! Irene no era virgen. Entiéndame bien.
No era virgen. ¡Y yo para mi desgracia sigo queriéndola!
-¡Vivamos el hoy… nunca podré saber nada! ¡Para qué pensar!
¿En qué país estamos? Qué lástima no estar en Rusia. Ya lo habrían fusilado.
-Sí, eso que vos decís es ligar los sonidos. Yo carezco de técnica. Tengo que estudiar.

Balder acata complacido su prestancia de jefa de familia que únicamente aspira al bien exclusivo de todos los suyos.