Fragmento de “Reptiles, gordos y calor: un pulp santafesino”
Patética actuación de una Violinista Rusa excedida de peso.
Crónica a Cargo del Dr. Cyrus.
Realmente espantoso el espectáculo que los ciudadanos tuvimos que presenciar el sábado por la noche en el distinguido Teatro Municipal de la Ciudad: La señora Strosky, nuestra invitada de lujo, según las gacetillas de prensa una de las mejores violinistas del mundo, ni siquiera puede aguantar una hora y media de pie debido a su amorfo cuerpo repleto de vaya uno a saber qué clase de alimentos.
El concierto fue un absoluto desastre, una vergüenza. Las piezas de Bach nunca fueron vapuleadas de una forma tan desagradable. Es inaceptable que el Teatro Municipal de la Ciudad pueda abrir sus puertas a semejante cetáceo para que nosotros, honorables ciudadanos, con finos oídos y atuendos, tengamos que perder una noche de nuestras vidas.
Madame Strosky, con unos claros scotchs de más en su musculatura, no puede más que balancearse como un columpio sobre el escenario y entregar unas pobres melodías llenas de ignorancia y totalmente faltas de carisma.
Su abominable actitud sobre la duela no hizo más que despertar el bostezo por parte del respetable. Sin duda, se trata de una mujer sin fe, mediocre violinista que no puede más que venir a saquear los bolsillos de un apasionado volumen de personas entregadas a la empresa de la música clásica.
La masacre musical en manos de esta mujer, que dice llamarse violinista, aunque creo que está más cerca de un espectáculo barato de feria, es inadmisible. Por eso desde esta columna llamo a los ciudadanos a despertar, a protestar, a decir “no” a estos falsos imitadores del arte. ¡¡¡Llamo a todos a quemar la embajada de Rusia!!!
Rusos go home!!!

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