Armado propio de locos y llamas / Palabras de Roberto Arlt
Y aunque no habían transcurrido, yo había percibido inmensos
espacios de tiempo entre mi ayer taciturno y mi hoy caviloso.
¡Duro principio!
En esa circunstancias compaginaba insensateces.
Una canilla mal cerrada goteaba en un tonel.
Porque las tinieblas existen aunque usted no lo crea.

-Pero tú, Elsa… ¿tú? ¿Y nuestros proyectos?
-Ilusiones, Remo… esplendores.
-Sí, esplendores… pero ¿dónde aprendiste esa palabra tan linda? Esplendores.

verdegrises
“a una señorita no debe besársela”

En un furtivo mariposeo de átomos de plata
sentía que su cuerpo estaba ágil para toda aventura
el lastre de plomo
los sombreros en las manos

¿Sabe usted qué clase de tristeza es esa que le hace pasar a uno la noche
en un asqueroso despacho de bebidas, perdiendo tiempo entre conversaciones
estúpidas y tragos de caña?

En el más ignominioso café de barrio, entre dos simples y un cínico va a encontrar
usted tres genios. Estos genios no trabajan, no hacen nada.