Que la distancia conserva
Y   cuando el día fue cruento y la noche inquieta el alma con alaridos que me ensordecen   ella viene del mundo de los sueños a confundir
Pobres los dos
Sería más fácil encontrarnos en una calle cualquiera y ver si puede ocurrir
Pero no podemos atrevernos a demasiada verdad
Es el temor a morir de realismo mágico
Y por qué
Preguntan los ingenuos   hombres pocos astutos que ambos combatimos siempre
Idiotas
Porque nos amamos y la distancia nos arrasó
Mientras que el mundo de los sueños   enjambre sin coordenadas ni relojes de arena que romper en la neblina del azar   nos permite encontrarnos
Por eso después de la rutina matinal y la mortandad que otorga la caída del sol
ansío cerrar los ojos y suplicar a los artesanos de ese mundo que me la devuelvan sin condiciones   para poder despertar con el corazón mojado de su sexo y los labios secos por su partida
Confundido   desencontrado y vivo