Cuatro cuartos que pueden tocarse o no en los vértices o las apariencias surgidas bajo el cielo de Renán
la tormenta grita antes de caer
porque la naturaleza es honesta
y eso puede entenderlo un perro
pero no el machete que corta el bejuco

muy entrada la noche nos sorprendieron los caballos y los doctores
para entonces   mis olvidados ancestros
ya no podían enamorarse
ni caminar abrazados

las nubes son tierra santa
tierra que hay que rezar y regar
soltarle lágrimas y abrazos
y nunca develar el secreto

que no se sepa o no importe
no hace la diferencia
entre un respiro junto a tu boca
y la muerte en la más amarga noche

Final de seis versos que necesita situarse a una distancia razonable de los vértices
el cruce entre los predicadores
y el socialismo
fue un rayo en los pies
como si un pequeño escarabajo
me dijera suave al oído:
entiéndeme