El caso Teófilo Galván / Pasado Amor Futuro
Intuyo que si pudiera viajar hacia atrás, a mi juventud en los años sesenta, iría en busca de los amores presentidos y no concretados. Buscaría, sin complejos y con ansias, a las que en ese entonces eran nuevas mujeres con las que algo quedó inconcluso. Buscaría a las Marianas, Violetas y Juanas de entonces. Mujeres a medio camino que, aún vivas y atractivas en ese ayer, deben resolverse.
Eso está muy bien como pasado pretencioso. Volver para cambiar el futuro suena fascinante, pero… qué espera hacer en el futuro real con el amor, preguntó sonrojándose y moviendo las manos sin precaución en dirección a la cara del señor Galván la señora Marta Whitlel.
No, no, para adelante ya no hay forma de equivocarme o confundirme, el amor ya está de mi lado. Con eso ya no puedo experimentar, ni intentar modificar.
Pero su esposa, la adorada y recordada señora Galván lleva muerta siete años, usted es viudo señor Galván, sentenció la nerviosa señora Whitlel.
Sí, creo haberme enterado de esa cuestión, pero déjeme decirle que también espero morirme algún día.