Solo comas y los ojos sin duda
Acuartelado,
caracol entre caranchos asomó
Si hago memoria,
aquella tarde de té,
salió bien
Las gárgolas estaban ridículas con sus collares de flores,
y yo accedí a callarme la boca
Hice un esfuerzo,
me replegué,
y escuché
El té estaba frío
Así lo había pedido a diferencia de los demás
que sorbían carbones de las tazas
Crucé mis piernas,
quise ser una bolita de árbol
Parece un caracol,
escuché que murmuraban pero atentos a que escuchara
No contesté
Seguí en el cuartel
Un lugar donde no pensé que iba a estar,
con militares desobedecidos por los niños,
con gárgolas curadas,
con basura del tiempo
Sentado en paz con mi té frío,
viendo caer todo,
mientras todos agitaban oscuras alas,
sin precaución,
sin extrañeza
Sus ojos empañados con su conducta
Cómo sus músculos se lo permitían
Claro que no lo pensé ahí mismo
Tuve que morir demasiado para eso,
para dejar el té y poder ver
ese desencanto de paisaje