Matadero / Jamón Crudo sin corrección
Y ya alunado de tanto acariciar las melodías y las pinturas,
el hechizo no se puede dormir.
Piensa que ya está todo hecho y descree de las aulas,
y se acuesta sobre los robos y las viejas enseñanzas de los mercaderes.

Las vacas atentas.
Las cabras buscan su lugar.
Los caballos en pedazos se reúnen.
Y desde el resentimiento se para sobre la parcela ganada
y les habla de la culpa a los animales del público
sin explicarla demasiado,
ni siquiera la maquilla como lo hace una señora de la realeza o una razón a atrapar.

Así les envenena el corazón con cerrazón y alcanza a volverse poesía de campo olvidado y olvidada.
Una risueña forma de ganarse el corazón de esas pobres cabras que en todo creen.
Incluso en un hechizo alunado.