He descubierto que durante el sexo con la noche
la música es una diabla canina dispuesta a nuestras órdenes.
En las antigüedades judías había heredado el amor de Salomé,
su violencia de vajilla cara me susurraba
Algo puedo hacer para que te duermas.
He copiado con exactitud extraordinaria
las supersticiones y los malos modales
de los viejos apócrifos que rasgaron el desierto.
He visto los premios de barro que recibían
las prostitutas y los ajedrecistas
cuando yo me llevaba la perra renga de la manada
porque era lo que debía hacer por ellos.
He aceptado los murmullos de la prosa americana
a cambio de una muerte aristocrática inglesa.
Pero en campos histéricos, postergados para los apóstoles,
me aferré salvajemente al deseo de resurrección.
He dudado como los encerrados, pero me acostumbré.
En la celebración de los matrimonios
me sacudí la vendimia que me desgreñaba
con las alucinaciones del amor de los suplicantes.
Sentí lo resbaladizo que estaba el afuera de la poesía
y esperé con el hígado anisado.
Me he quedado sin tiempo para los ángeles y la sangre ajena.
He sospechado.
He creído.
He visto al Cristo de Blake.
He cocido sus entrañas
y he olvidado el porqué.
Etc.


Rechazo
No podía entonces, Marte, travestido sin fin,
adoptarnos con nuestra boca mamífera.

Esta desgracia cayó en nuestros ojos,
dos tormentas vacías,
y entendimos que era más que una resaca.


Afuera camina solo el viento de la siembra,
pero no alcanza para despertarnos.
Respira el cuarto que nos rodea como un mundo en silencio,
yo rezo tu duermes. Somos imperfectos.

Y ojalá no te preguntes, en el columpio del sueño,
por qué sobran libros cerrados como sangre hirviendo,
ni tantas otras locuras convencidas.
No te preocupes, yo seguiré salvaje en tu oído,
nos protegeré como a una miniatura, con algún salmo ordinario.


Waterloo Caribe
(Versión de Mavi Alonso para marineros de todas las edades)
luz caribe
y virgen voladora
que caía como red al mar
como un milagro espumoso
que abombaba al sol
porque si no había salmones
había sardinas
y fumigado el cacao
jamaicas más o menos bien teñidas
se volvían negras explosivas
o al menos explicaban Latinoamérica
con menos desilusión
sin deseos de vacaciones nerviosas
preguntando Where is my mind?
mientras los mártires ahogados
se conmovían con la palidez
que flotaba boca abajo
y con la arena asustada
que era una amputación
una sirena murmurada
la autopsia de un pulpo enloquecido
que con sonrisa y coartada marina
filmó toda la pornografía de Waterloo
como apasionado prisionero
de la primera idea
de la mala idea
que no alcanzaba
como explicación sincera
fuera del agua
y asfixiaba al incrédulo
que negaba aviones neuróticos
y a geishas fotógrafas
que descansaban
de las preguntas difíciles
sobre la sal redentora
sobre la costa fría
que como insatisfacción
había sido trazada
junto con los recuerdos
de las postales nunca enviadas
y los poemas alucinados
con otro pie en el océano
mientras sosteníamos
la provincia muerta
la tierra muerta
donde el conquistador
paseaba despreocupado
con su columna vertebral
tan liviana
que a veces había entierro
para los caracoles
que llevaban espesos
sus antenas
de arenas conquistadas
sus respuestas santas
que rompían en babas
para oxidar las anclas
de los capitanes en terapia intensiva
y aconsejar al fondo del mar


Los heridos
I
Cuántos besos orgullosos
Puede darte un solitario
En lo invisible partido
Dentro de la hora púrpura del jacarandá
Que nunca fue tiempo

II
Cuando la ciudad obsequiada
Inmensa de luz herida
Rodeó nuestras bocas
Todo nos acechó como certezas
Como la muerte más serena de una suspicacia

III
Flotando nos fuimos cayendo
Como hombres bajo los hombres de la luna
Desacertados en la gula
Con los labios alejados de las palabras más próximas
Supimos poco de extrañar la lujuria

IV
Nuestra causa dejó de ser una casa
Y los cielos fueron invertidos por los grises
Los que supieron desaparecer a tiempo
Después fueron acertados
En miles de libros y hechizos


De una ventisca
todo este segundo
sincero y
estable
cierto en carnes
cortado en máquinas
subido al cielo
falto de sueño y
de miedo nazi
ha construido
y cantado
un ensayo
para nuevas
noches tristes
ha hecho
una venta
al espacio
una espalda
al diablo
y quizá
una resolución
a la membrana
del crimen
todo este momento
que pasó
y aún sigue
ocultándose y absorbiendo
partió enloquecido
acusando
a los descalzos de tiranos
y a las flores de putas
mientras resolvió
y descarnó
una mentira
un Cristo gallo
una casualidad
que enseñó
a los poetas
a masturbarse anidados
a sumergirse fatalistas
entre cábalas y morales
a elegir senados
entre la nada
de la alquimia y
la máquina decente
de fábulas perras
a seguir y seguir
deslumbrados y
atados
comiendo y bebiendo
en el equilibrio
de las reglas del asma
de las esmeraldas
del absurdo
toda la horrorosa
risa del otro