Reescritura de “NM (New Mexico)” de Ursula K. Le Guin
El pueblo son los magueyes, son las mujeres
de ojos alambrados, largos hervores,
un rebozo agujereado balanceándose
descolorido sobre el pecho.
Ruidos de los pasos,
arrastrados, viejos tejidos
bordados con silencios,
piedras y animales fantásticos
cruzan el valle de espina a espina,
breves lamentos ebrios
mientras las altas sombras
regresan cargando rezos
de la vieja iglesia elevada.


De la insatisfacción a través
se invierte mi nombre
la extrañeza el asombro
junto a treinta piezas de plata

crecen las estrellas del este
mi desaparición las ansias
lo que se vio perder

insiste mi nacionalidad
un gemelo y otras propiedades
en las advertencias ya invertidas


Venecia fácil
Maximiliano ha muerto:
Cayó de una montaña naranja,
Se ahogó en un zapato sin cordones,
Enterró una obsidiana en su corazón.

Falló y murió mientras Cristo dormía
Y todas las hormigas traducían,
Prometió un último discurso
Acerca de la ternura del filo de las piedras.

Ahora borracho, ahora sobrio,
En una conversación de hombres mayores habló y habló:
Feliz cumpleaños, feliz anonimato,
Amargué una tarde de nuevas lenguas,

Deseos Cousteau, pájaros atrapados en las ostras,
Del otro lado quizá las escaleras cambien
Su dirección cuando la pornografía rece  
Canciones de amor repetidas desde una cueva.

Maximiliano calló de una forma voraz
Un rojo casi inteligente del amanecer,
Murió como un oratorio cayendo al agua,
Como un llanto en su misma pasión, de nuevo.


A Raymond Carver desde otra habitación
Milagros, milagros
y nada más.
No recuerdo caminar
una explanada junto a la laguna
ni tomar notas rápidas
para un próximo poema.
Recuerdo algún que otro movimiento
que realizaba tu cuerpo dormido
cuando yo lo miraba de lejos
y los cigarrillos encendidos
en la habitación de una noche
cada vez más oscura, más oscura.


Otra visita a un mundo feliz
Silver gates to keep them open,
Want to live like that, like that!
Tim Presley

Ciegos en caza,
viejos mueren los monos
como una universidad olvidada.
Primitivos, mucho más que amigos,
su importante continuación
de las cimas rojas
es el ayer, ayer y ayer.


Tú sabes bien lo que es un galán de novela santafesino,
al igual que sabes quién destaza la humedad santafesina,
lo que es un ojo por ojo santafesino,
todo lo que desperdicia la siesta santafesina.

Lo que no sabes es quién escribe un poema santafesino
o quién escucha detrás de la laguna los chismes santafesinos,
lo que ansía un resentimiento santafesino
en esa respiración pequeña y jadeante de los peces santafesinos.